Fotografía contemporánea por Francisco González Fernández.

Leticia Felgueroso «La Invención de la Naturaleza»

Solemos pasar por la vida como si fueramos ciegos, sin fijar nuestra mirada en lo que vemos, sin poner el foco en lo que observamos. Solemos estar tan absortos en nosotros mismos que apenas nos detenemos a contemplar la sensible y tenue belleza de la naturaleza, y creemos, ingenuos, que no tiene fin en su grandeza.

Hay seres, como Leticia Felgueroso (1963, Madrid), capaces de observar lo que muchos otros no alcanzan a ver y percibir, de encontrar la chispa que fundó la creación, de tocar la semilla que dió origen al universo, de construir el alma de los paisajes y jardines de la naturaleza. Esos seres extraordinarios son los guardianes de la Tierra, aquellos que, incomprendidos, salvaguardan la esencia de ella, que no necesitan hacer grandes acciones o alocuciones sino llevar a cabo pequeños y sutiles gestos tales como ir recogiendo una pequeña simiente, una brizna de hierba, un poco de musgo o una minúscula planta para guardarla, mimarla y exponerla ante nuestros ojos.

Su misión, que debería ser también la nuestra, es hacernos entender que no somos nada si le damos la espalda pues, al fin y al cabo, la naturaleza no nos necesita mientras que nosotros a ella sí. No deberíamos cejar en el empeño de custodiarla, conservarla, respetarla y cuidarla, porque aunque enorme es frágil y delicada.

Mostrarla tan bella y sutilmente como hacen estas imágenes no es solo un acto creativo, es más bien un grito de socorro que debería alzarnos y ponernos en movimiento para su defensa, para evitar el sufrimiento que le estamos haciendo entre todos, para darnos cuenta de que hace mucho tiempo que nos invita a su mesa para compartir con ella su extraotdinaria belleza, su inmensa enormidad y su sublime y delicada alma.

Foto Portada: Bodegón Nocturno de la serie y exposición La Invención de la Naturaleza de Leticia Felgueroso.

Exposición: Real Jardín Botánico, Madrid, del 8 de Octubre al 17 de Diciembre.