Fotografía contemporánea por Francisco González Fernández.

Petros Koublis “Silentia”

Hemos dado la espalda a la naturaleza y con ello nos hemos dado la espalda a nosotros mismos. Absorvidos por un modo de vida que prioriza el resultado, el rendimiento y la búsqueda frenética de la riqueza económica como la única fuente de felicidad, nos hemos olvidado de que tan solo somos una partícula más que flota en el universo, una ínfima partícula que forma parte indisoluble de él. No somos nada si no estamos junto a las demás partes que conforman la creación y no podemos olvidarnos ni dejar a un lado que no podemos actuar si no es consonancia con la naturalea y con el cosmos en el que habitamos.

La serie Silentia del fotógrafo griego Petros Koublis (1981, Serres, Grecia) reflexiona visualmente sobre el milagro del universo infinito y sus paralelismos con la naturaleza de la humanidad: paisajes nebulosos, sin límites, lunas llenas, enormes mares, seres vivientes. Infinitas formas que toman la apariencia de todo aquello que hemos imaginado o soñado.

It is the memory of our nature that is reflected on the spaciousness of the Universe.
The particles that make up our bodies were created through the reactions of collapsing stars. This is not a mere nostalgia for our origin, or for the heavenly bodies that created our own physical body. It is a feeling of intimately addressing the infinite Universe. There is something inside of us that is always connected with the quietude of this vastness. As in meditation, this infinite space becomes realized every time our mind gently gives way to a peaceful silence.
It is a silence that also extends inside of us, untouched by mind or matter. Through this oneness we may experience the serenity of a state in which everything arises as a manifestation of a miracle. The otherworldly beauty of our world becomes a reminder of this transcendence.
When we look at the stars we become nostalgic, as if a long forgotten emotion is awakened. An inherent intuition echoes, discreetly. It is the faint memory of our celestial origin, subtle like the light from the far away stars that travels through the Milky Way.
The mind merges with the vastness of the Universe and for a moment there is no space or time, only the wonder of existence.   Petros Koublis.

Es la memoria de nuestra naturaleza la que se refleja en la amplitud del Universo.
Las partículas que componen nuestros cuerpos fueron creadas a través de las reacciones de las estrellas colapsadas. Esto no es una mera nostalgia de nuestro origen, o de los cuerpos celestiales que crearon nuestro propio cuerpo físico. Es un sentimiento de estar vinculados íntimamente al Universo infinito. Hay algo dentro de nosotros que siempre está conectado con la quietud de esta inmensidad. Como en la meditación, este espacio infinito se realiza cada vez que nuestra mente cede suavemente el paso a un silencio apacible.
Es un silencio que también se extiende dentro de nosotros, sin ser tocado por la mente o la materia. A través de esta unidad podemos experimentar la serenidad de un estado en el que todo surge como la manifestación de un milagro. La belleza sobrenatural de nuestro mundo se convierte en un recordatorio de esta trascendencia.
Cuando miramos las estrellas nos volvemos nostálgicos, como si se despertara una emoción largamente olvidada. Una intuición inherente resuena, discretamente. Es el débil recuerdo de nuestro origen celestial, sutil como la luz de las lejanas estrellas que viaja a través de la Vía Láctea.
La mente se funde con la inmensidad del Universo y por un momento no hay espacio ni tiempo, sólo la maravilla de la existencia.   Petros Koublis.

 

Foto portada y fotos: de la serie Silentia de Petros Koublis