Fotografía contemporánea por Francisco González Fernández.

Todo por la pasta

El domingo se jugaba el Madeira Islands Open de Golf, torneo perteneciente al European Tour donde se dan cita los mejores jugadores europeos. El torneo se celebraba a duras penas por la climatología adversa y de los cuatro días oficiales sólo se jugarían dos.

Sin embargo la noticia saltaría ese mismo día cuando en el hoyo 9 del recorrido el zimbabuense Iain McGregor, caddie del jugador Alastair Forsyth, sufría un infarto de corazón que acabaría con su vida en el mismo campo.

Como es lógico, se produjeron escenas de dolor y confusión, pero los jugadores y caddies reunidos, presionados por el propio Circuito, decidieron continuar el torneo. “Por desgracia, esto es también negocio”, explicaba José María Zamora, director del Open de Madeira, con 23 años de experiencia en el circuito y “este es un mundo muy competitivo”

La verdad, no encuentro palabras para este post si acaso una en mayúsculas que bien pudiera ser vergüenza. La que siento al escribir estas notas. La que debería sentir el European Tour de Golf. La que deberían sentir los patrocinadores, los jugadores y sus caddies. La que debería tener el director del torneo. La de todos, por no suspender de inmediato el torneo para honrar y respetar, por humanidad, al fallecido y a su familia.

Hemos cogido la brújula del sentido común y la hemos tirado al profundo mar para que no nos distraiga de conseguir beneficios, réditos, logros, bienes, premios, triunfos…

Nos han metido hasta la médula que todo vale y más si es por la pasta.

Foto: de Octavio Passos. Reuter.

Enlaces de interés:
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