Fotografía contemporánea por Francisco González Fernández.

Benjamin Juhel «Le Murmure des Crépuscules»

Siempre me he sentido atraído por las imágenes fotográficas nocturnas, quizás por alguna razón que desconozco pero que en mis reflexiones he llegado a pensar que la misma pudiera estar fundada en el hecho de que este tipo de imágenes fueran precisamente la “no luz” y, con ello, ser contrarias a la naturaleza fundacional substanciada en la propia luz que la fotografía ha representado.

Pero también he creído sentirme cautivado por la fotografía nocturna dada la naturaleza especulativa que la obscuridad implica al dejar borrosos e imprecisos los contornos de las cosas y las personas para así poder apelar a la imaginación y a la ensoñación, un lugar sin lugares en los que el tiempo y el espacio quedarían reducidos a la fantasía, la ficción y el simulacro.

Ya sé que en muchos de mis post apelo a la siguiente cita pero tal vez hoy sea la ocasión, dada la obra fotográfica que les presento, en la que más está justificada la misma.

Jean Baudrillard decía que la fotografía es silencio y que ella “es la única que hace posible que podamos atravesar el mundo en silencio”. Es verdad. La fotografía es el silencio, un silencio, el suyo, capaz de hacernos oír la mudez de lo real, de hacernos escuchar – a veces – a nosotros mismos, pero, también decía que es la inmovilidad, “pues sólo es a través de la inmovilidad que las cosas sueñan y que nosotros soñamos”.

La serie Le Murmure des Crépuscules de Benjamin Juhel (1984, Normandía, Francia) representa una visión poliédrica de la realidad pues nos impele a enfrentarnos a varias de las caras de la misma. De una parte nos confronta a examinar la relación espacial sobre la que se funda nuestra existencia al interpelarnos sobre nuestro hábitat cotidiano en una reflexión que nos lleva de lo público a lo privado, de la ciudad como espacio compartido a nuestra casa como hogar individual.

De otro lado en sus imágenes se revela el cuestionamiento del tiempo, un tiempo que parece suspendido, detenido, como si se tratara de un fotograma aislado de una película en la que la trama de nuestra existencia ha quedado cancelada de modo que nunca podrá saberse que es lo que ha acontecido antes ni después.

Es en esta suspensión del tiempo en donde radica toda la potencia de la serie, pues con la misma se nos propone una situación abierta a toda especulación, a toda imaginación , a todo sueño con el que poder establecer una narración individual y personal, única e indiscutible.

Las imágenes de Le Murmure de Crépuscules nos invitan a percibir nuestra soledad, nuestra fragilidad, la ausencia de los otros y de los demás. Son una elegía al silencio y la imaginación. El silencio y la imaginación las antesalas de lo ilusorio, acaso la última posibilidad que nos quede para detener el vértigo del mundo.

Se trata de un proyecto sobre la contemplación y el silencio. Me interesan estos temas, y los tiempos que vivimos me animan a seguir trabajando en imágenes que fomenten el sentido del tiempo y la poesía.- Benjamin Juhel.

 

Fotos: de la serie Le Murmure des Crépuscules de Benjamin Juhel   © Benjamin Juhel 2020

Website: https://www.benjaminjuhel.com/   Instagram:  @benjaminjuhel   Facebook:  Benjamin Juhel

 

I have always been attracted to night photography images, perhaps for some unknown reason, but in my reflections I have come to think that it could be based on the fact that these images are precisely the «no light» and thus contrary to the foundational nature of light itself that photography has represented.

But I have also found myself captivated by night photography given the speculative nature that darkness implies by blurring and vague contours of things and people in order to appeal to the imagination and reverie, a place without places in which time and space would be reduced to fantasy, fiction and simulacra.

I know that in many of my posts I appeal to the following quote but perhaps today is the opportunity, given the photographic work that I present to you, in which it is most justified.

Jean Baudrillard said that photography is silence and that it «is the only one that makes it possible for us to pass through the world in silence». It is true. Photography is silence, a silence capable of making us hear the muteness of the real, of making us hear – sometimes – ourselves, but he also said that it is immobility, «for it is only through immobility that things dream and that we dream».

The series “Le Murmure des Crépuscules” by Benjamin Juhel (1984, Normandy, France) represents a polyhedral vision of reality, for it forces us to confront several of its faces. On the one hand, it confronts us to examine the spatial relationship on which our existence is based by questioning us about our daily habitat in a reflection that takes us from the public to the private, from the city as a shared space to our house as an individual home.

On the other hand, his images reveal the questioning of time, a time that seems suspended, stopped, as if it were an isolated frame of a film in which the storyline of our existence has been cancelled so that we can never know what has happened before or after.

It is in this suspension of time that all the power of the series lies, as it proposes a situation open to all speculation, to all imagination, to all dreams with which to establish an individual and personal, unique and indisputable narrative.

The images in “Le Murmure de Crépuscules” invite us to perceive our solitude, our fragility, the absence of others. They are an elegy to silence and imagination. Silence and imagination, the antechamber to the illusory, perhaps the last possibility left to us to stop the vertigo of the world.

“It is a project about contemplation and silence. I am interested in these issues, and the times we live in encourage me to continue working on images that foster a sense of time and poetry”. – Benjamin Juhel.

 

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Benjamin Juhel