Fotografía contemporánea por Francisco González Fernández.

Susi Belianska “Das Unheimliche”

¿Qué es lo que nos hace humanos? La ciencia y especialmente la neurociencia han demostrado que los humanos somos diferentes a otros animales ya que somos seres cognitivos, pues tenemos lenguaje, sistemas de memoria avanzada, imaginación, habilidades creativas, inteligencia, conciencia o la habilidad de evaluar acciones futuras y crear cultura.

En la última década la relación entre la inteligencia artificial (IA) y los seres humanos ha adquirido un enorme protagonismo al aportar soluciones a las limitaciones de los seres humanos, esencialmente en entornos industriales con las máquinas y más recientemente con sus capacidades creativas e informativas.

Existe una opinión generalizada de que una IA nunca podrá sustituir a un ser humano debido a su naturaleza programada, dado que -a diferencia de los humanos- no tiene la capacidad de adaptarse a situaciones novedosas aplicando intuición y creatividad, lo que vendría a suponer que no puede enfrentarse a problemas fuera de su ámbito de entrenamiento y programación.

Sin embargo, se olvida con facilidad esta última cuestión ya que la IA se basa en la idea de que una máquina puede precisamente programarse para imitar la forma en que un ser humano piensa y actúa. La inteligencia artificial actualmente puede lograr diferentes tareas como reconocimiento de patrones, toma de decisiones, resolución de problemas, creación de textos o sustitución por recreación de imágenes de personas. ¿Qué más podrá hacer dentro de unos años? ¿Quién va a garantizar que la IA se desarrolle de manera segura, responsable y ética, proporcionando así un beneficio para toda la humanidad?

La serie Das Unheimliche de la artista Susi Belianska explora la intersección entre el ser humano y lo artificial para invitarnos a reflexionar sobre las complejas dinámicas y dilemas emocionales que surgen al enfrentarnos con la posibilidad de que un ser artificial creado por el hombre pueda sustituir a un ser humano.

Las imágenes fotográficas describen chicas que representan muñecas, encarnando así la idea de una figura artificial oculta tras una apariencia humana. Cada retrato captura la ambivalencia de la experiencia frente a estas figuras híbridas que parecen vivas pero carecen de auténtica vitalidad. Las expresiones en las caras de las chicas transmiten una combinación de fascinación, inquietud, desasosiego, curiosidad y duda e invitan al espectador a cuestionar el significado y las implicaciones de este artificio y de esta sustitución.

Las imágenes que nos presenta Susi Belianska nos transportan a un futuro distópico en el que cada vez será más difícil distinguir entre la verdad y la mentira, entre lo cierto y lo incierto, entre un ser vivo y un ser artificial, entre lo humano y lo inhumano.

Con la llegada de las tecnologías modernas y la inteligencia artificial, el debate en torno a la posibilidad de sustituir a un ser humano ha adquirido un nuevo significado y relevancia. Los muñecos modernos que parecen vivos y las interfaces de inteligencia artificial, como los bots avanzados que hablan, se han convertido en temas de debate ético y social. Estas creaciones plantean cuestiones profundas sobre la naturaleza de las relaciones humanas, el afecto y la conexión emocional, cuestionando nuestra percepción de lo que es auténtico y genuino.- Susi Belianska.

 

Foto portada: reproducción parcial.

Fotos: de la serie Das Unheimliche de Susi Belianska  © Susi Belianska

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What makes us human? Science and especially neuroscience have shown that humans are different from other animals in that we are cognitive beings, having language, advanced memory systems, imagination, creative abilities, intelligence, conscience, or the ability to evaluate future actions and create culture.

In the last decade the relationship between artificial intelligence (AI) and humans has gained enormous prominence by providing solutions to the limitations of humans, essentially in industrial environments with machines and more recently with their creative and informational capabilities.

There is a widespread opinion that an AI will never be able to replace a human being due to its programmed nature, given that – unlike humans – it does not have the ability to adapt to novel situations by applying intuition and creativity, which would mean that it cannot deal with problems outside its training and programming scope.

However, this last issue is easily forgotten, since AI is based on the idea that a machine can be precisely programmed to mimic the way a human being thinks and acts. Artificial intelligence can currently accomplish different tasks such as pattern recognition, decision making, problem solving, creating texts or replacing by recreating images of people. What else will it be able to do in a few years’ time? Who will ensure that AI is developed in a safe, responsible and ethical manner, thus providing a benefit for all mankind?

The “Das Unheimliche” series by the artist Susi Belianska explores the intersection between the human and the artificial to invite us to reflect on the complex dynamics and emotional dilemmas that arise when confronted with the possibility that a man-made artificial being could replace a human being.

The photographic images depict girls representing dolls, thus embodying the idea of an artificial figure hidden behind a human appearance. Each portrait captures the ambivalence of experience in the face of these hybrid figures that appear to be alive but lack true vitality. The expressions on the girls’ faces convey a combination of fascination, disquiet, unease, curiosity and doubt and invite the viewer to question the meaning and implications of this artifice and substitution.

The images presented by Susi Belianska transport us to a dystopian future in which it will be increasingly difficult to distinguish between truth and lies, between the true and the uncertain, between a living being and an artificial being, between the human and the inhuman.

“With the advent of modern technologies and artificial intelligence, the discussion around the possibility of replacing a human being has taken on a new meaning and relevance. Modern lifelike dolls and artificial intelligence interfaces, such as advanced chatbots, have become subjects of ethical and social debate. These creations raise profound questions about the nature of human relationships, affection and emotional connection, questioning our perceptions of what is authentic and genuine”.- Susi Belianska.

 

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Susi Belianska